lunes, 15 de febrero de 2016

Gluten: ¿amigo o enemigo?



Hoy en día escuchamos muchísimas opiniones acerca del gluten. Es común entrar a un restaurante y que te ofrezcan alimentos sin gluten (como si fueran más saludables), tus amigos te platican que lo están evitando y hasta en Zara venden playeras con la leyenda "are you gluten free?".

A continuación encontrarán información científica acerca del gluten que espero les sirva para aclarar sus ideas y tomar buenas decisiones al elegir los alimentos que forman parte de su dieta.

¿Qué es el gluten? 

El gluten es un conjunto de proteínas presentes en cereales como el trigo, la cebada y el centeno.

El hombre comenzó a consumir gluten hace aproximadamente 10,000 años y desde ese momento ha formado parte de la dieta occidental. De hecho el suministro de alimentos a nivel mundial depende en gran medida de la disponibilidad de productos hechos a base de cereales con gluten incluido el trigo.

¿Debemos evitar el gluten? 

En los últimos diez años tanto el gluten como el trigo han sido muy criticados. Muchos creen que es malo para la salud y que debe ser evitado. Sin embargo, en realidad, existe sólo una condición en la que el gluten debe ser evitado: la enfermedad celiaca, que afecta aproximadamente al 1% de la población mundial.

¿Qué es la enfermedad celiaca?

Es una condición causada por una respuesta inmunológica anormal al gluten. Esto puede llegar a dañar el revestimiento del intestino, ocasionando que no se absorban adecuadamente los nutrientes.

Algunos de los síntomas son diarrea, anemia, dolor óseo y erupciones cutáneas.

¿Cómo se diagnostica?

Con exámenes de sangre para detectar respuestas inmunológicas anormales.

¿Hay personas que no padezcan enfermedad celiaca pero que puedan beneficiarse de una dieta sin gluten?

Sí, existen personas sensibles al gluten que pueden sentirse mejor con una dieta libre de gluten.

¿Es recomendable empezar una dieta sin gluten para ver cómo me siento?

No. Una dieta libre de gluten no necesariamente es más saludable,

No consumir gluten implica dejar de consumir muchos alimentos nutritivos que forman parte importante de una dieta equilibrada y saludable, alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales como vitaminas del complejo B y hierro, cuya deficiencia ocasiona anemia.

Si crees que eres alérgico al gluten, la recomendación es acudir al médico y realizarte las pruebas convenientes.

No se recomienda realizar cambios de alimentación ni eliminar grupos de alimentos sin consultar con un profesional de la salud.

Referencia:
Koning F. Adverse effects of wheat gluten. Ann Nut Metab. 2015

lunes, 25 de enero de 2016

El poder del hábito. Parte 2



En mi post anterior les platiqué la historia de Juanita, una persona común y corriente que tras cambiar UN hábito (dejar de fumar), poco a poco siguió cambiando otros hasta convertirse en una persona mucho más saludable.
En ese post les propuse implementar este año ese enfoque de cambiar UN solo hábito para que poco a poco fueran modificando otros.

En esta ocasión me dedicaré a compartirles herramientas prácticas para que puedan llevar a cabo ese cambio de hábitos.

Paso 1. Identifica la rutina

La rutina se refiere al comportamiento que quieres cambiar. Por ejemplo: pararte todas las tardes en el oxxo, camino a tu casa, a comprar un refresco y una bolsa de papas.

Este tipo de rutinas se dan debido a alguna señal, aquello que las desencadena, por ejemplo: aburrimiento, hambre, tristeza, entre otras.

Al final, las rutinas producen una recompensa, una sensación de control y bienestar.

Intenta identificar cuál es tu recompensa. Puede ser la comida en sí, distraerte temporalmente, o la energía que obtienes tras consumir alimentos dulces.

Paso 2. Experimenta con las recompensas:

Las recompensas son poderosas porque satisfacen los antojos.

Para saber qué antojos están conduciendo hábitos específicos, resulta muy útil experimentar con las recompensas. Esto quiere decir que en lugar de seguir el antojo de parar en el oxxo y comprar las papas y el refresco, hagan alguna actividad diferente como por ejemplo parar en un parque a caminar un rato, o hablarle por teléfono a  algún amigo (usando manos libres) o tomar agua o consumir algún snack saludable en el coche. La idea es que te des cuenta si en verdad lo que quieres es comer papas y tomar refresco o a lo mejor en realidad lo que quieres es darte un break del tráfico o distraerte.

Reflexiona cómo te sientes al haber cambiado tu rutina. Si puedes, anótalo y date 15 minutos. Si después de 15 minutos ya no sientes el antojo de papas y refresco en el oxxo, quiere decir que tu recompensa puede ser obtenida de una forma diferente.

Al experimentar con rutinas diferentes podrás saber exactamente cuál era la recompensa que esperabas tener.
Si lo que querías era distraerte no era necesario parar a comprar comida chatarra, puedes hacer cualquier otra actividad que te distraiga y que no te haga ganar unos kilitos.

Paso 3. Ubica cuál es la señal que desencadena aquella rutina poco saludable que quieres cambiar:

Para identificar esta señal escribe o reflexiona sobre lo siguiente cada vez que vayas a realizar aquella rutina durante tres días.

- ¿Dónde estás?
- ¿Qué hora es?
- ¿Cómo te sientes emocionalmente? ¿Aburrido? ¿triste? ¿enojado? ¿contento? ¿emocionado? ¿estresado?
- ¿Con quién estás? ¿con tus compañeros de trabajo? ¿con tus amigos? ¿solo?

Después de estos tres días de reflexión y observación, seguramente ya te habrás dado cuenta de qué es lo que está detonando esta rutina.

Por ejemplo: La rutina de parar en el oxxo  a las 5:45 pm a comprar papas y refresco camino a casa se da para distraerme del aburrimiento de estar en el tráfico.

4. Paso 4. Arma un plan!

Ya que identificaste todo lo anterior, puedes comenzar a cambiar esa rutina.

Ejemplo:

A las 5:45 pm camino a casa, voy a parar en un parque a trotar/caminar 30 minutos.

Recuerda que un hábito es una elección que hacemos de manera consciente hasta que en algún punto lo hacemos sin pensarlo todos los días.

Por eso al principio deberás poner una alarma o algo para recordarte a hacer esta nueva rutina en lugar de la anterior hasta que en algún momento se vuelva un hábito.

Este proceso puede tardar un poco, lo importante es que no se rindan y le echen muchas ganas.

Espero este post les sirva para modificar al menos UN hábito este 2016.

Referencia:
Charles Duhig. El Poder de los Hábitos


martes, 5 de enero de 2016

El poder del hábito



Con motivo del año nuevo y de los propósitos de ser más saludables este año les voy a contar la historia de Juanita.

Juanita era una profesionista que no se distinguía por ser una persona ordenada y ese desorden repercutía en varios aspectos de su vida incluyendo su salud, sus finanzas personales y su carrera profesional. ¿A qué me refiero con que Juanita no era una persona ordenada?

Juanita se despertaba tarde siempre... Por lo tanto siempre salía de su casa corriendo y sin desayunar, llegando unos minutos (u horas) tarde al trabajo. En el trabajo compraba "cualquier cosa" para tener energía y empezar a trabajar. Cuando le daba hambre, compraba unas papas o cacahuates y un refresco y más tarde salía a comer al "food court" (generalmente alimentos altos en grasas y azúcar) y en grandes cantidades. Siempre tomaba un refresco de cola alto en azúcar y fumaba un cigarro para tener energía para la segunda parte del día.

Juanita salía tarde de la oficina por lo que no tenía tiempo para tener hobbies o realizar un deporte y sólo llegaba a su casa a cenar y descansar. Como Juanita no se distinguía por ser una persona ordenada, no tenía muchos alimentos en casa y definitivamente no tenía alimentos saludables como frutas y verduras por lo que llegaba a picar cualquier cosa (generalmente chatarra) y a sentarse frente a la tele hasta la madrugada, cosa que ocasionaba que al día siguiente se despertara tarde y cansada.

Juanita gastaba mucho dinero en comida ya que desayunaba y comía en la calle todos los días, incluidos fines de semana por flojera y falta de tiempo para cocinar, tampoco hacía ejercicio y fumaba y bebía alcohol.

Un día Juanita decidió dejar de fumar; ya estaba harta de gastar tanto en cigarros y de no tener condición ni para subir las escaleras de su edificio.

Sin querer, al dejar de fumar Juanita le bajó muchísimo al alcohol ya que sin haberse dado cuenta asociaba al cigarro con el alcohol.

Al notar que ahora ya tenía un poco más de condición (al menos para subir las escaleras de su edificio) decidió comenzar a hacer ejercicio: se propuso salir a caminar al parque de la colonia los fines de semana. Poco a poco Juanita empezó a hacerlo no sólo los fines sino también entre semana, posteriormente Juanita empezó a trotar, se inscribió a una carrera y se volvió corredora.

El ser corredora la hizo pensar en su alimentación: Juanita notó que si no comía bien no tenía tanta energía para correr o se sentía muy pesada por lo que comenzó a cambiar su alimentación: incluyó más frutas, verduras, y alimentos naturales. Sin notarlo, Juanita ya estaba haciendo un mercado semanal para tener los alimentos necesarios en su casa para comer y correr mejor. Juanita comenzó a desayunar en casa y a llevar comida al trabajo lo cual mejoró mucho sus finanzas personales.

El ser corredora también la ayudó a ser más organizada y a aprovechar mejor el tiempo: comenzó a ver menos televisión y a dormirse (y despertarse) más temprano.

Un año después, Juanita era una nueva persona... La nueva Juanita es delgada, saludable, deportista, organizada, ordenada, responsable en su vida personal, profesional y al manejar sus finanzas personales. En el trabajo se volvió una persona mucho más eficiente y logró un ascenso.

¿Cuál es la moraleja de la historia?

Juanita se enfocó en cambiar un solo hábito: dejar de fumar. Al enfocarse en cambiar un solo hábito, sin querer, poco a poco fue cambiando otros hábitos en su vida hasta convertirse en una persona mucho más saludable.

¿Tienen propósitos de año nuevo?

Seguramente si, todos los tenemos... Y generalmente estos propósitos son demasiados y abrumadores ocasionando que "tiremos la toalla" en febrero...

Mi propuesta es que este año se propongan mejorar UN solo hábito, y no sé... quizá el cambio de ese hábito consecuentemente los lleve a mejorar otros.

En el próximo post les daré tips prácticos para lograr un cambio de hábitos.

Referencia:

Charles Duhig. El Poder de los Hábitos
. 

jueves, 17 de diciembre de 2015

5 tips para hacer del ejercicio parte de tu rutina diaria



Hoy en día la principal excusa para no hacer ejercicio es la falta de tiempo. ¡Cómo no! Todo el mundo está ocupadísimo. Entre el trabajo, la escuela y otros compromisos es común que la gente no encuentre tiempo para hacer ejercicio. Sin embargo, yo les prometo que que a pesar de lo ocupados que se encuentren, alguien más ocupado que ustedes sí hace ejercicio todos los días. No es raro conocer a un director de alguna compañía importante que se levanta a las 5 de la mañana para nadar o correr ¿o no?

Si le echan ganas verán que si pueden encontrar tiempo dentro de sus rutinas diarias para hacer ejercicio y ser personas más saludables. Recuerden que hacer ejercicio no significa pagar una membresía carísima en un gimnasio y pasar ahí 2 horas al día. El ejercicio debe ser práctico y adecuado a las necesidades y estilos de vida de cada quien. Estudios han revelado beneficios al hacer tan solo 15 minutos de ejercicio al día.

A continuación les comparto 5 tips para que puedan lograr que el ejercicio forme parte de su rutina diaria.

1. Despiértate más temprano.

Párate 30 minutos más temprano y aprovecha ese tiempo para hacer ejercicio. Puede ser en tu casa, en un parque o gimnasio que te quede cerca.
Hacer ejercicio en la mañana aporta muchos beneficios a la salud y te llena de energía para empezar bien el día y de buen humor.

Otra razón por la cual hacer ejercicio en la mañana es buenísimo, es que literalmente lo tachas de tu agenda y ya tienes la tarde libre para hacer otra cosa. Muchas veces las personas dejan el ejercicio para la tarde o noche pero les salen planes, pendientes o reuniones en ese horario por lo que terminan no haciendo ejercicio.

2. Bájale a las redes sociales y a la tele.

¿Se han dado cuenta de cuánto tiempo perdemos en facebook, instagram, viendo series o videos en la computadora? !Más de 30 minutos al día seguro! Si le bajas a las redes sociales y a la tele seguro encontrarás más tiempo en tu agenda para hacer algo de ejercicio.

3. ¡Mete más actividad física dentro de tus actividades cotidianas!

 Si vives cerca de tu trabajo ¡vete en bici!, si usas transporte público intenta caminar un poco más entre paradas de camiones, si usas el metro te recomiendo utilizar las escaleras normales en lugar de las eléctricas, y si eres de los que de plano no tienen de otra más que usar coche, intenta caminar un poco más a lugares que te queden cerca... Ir caminando a la tienda, al súper o a la papelería en lugar de manejar a todos lados.

4. Haz que el ejercicio sea parte de tu rutina cotidiana.

Tal como lavarte los dientes es parte de tu rutina cotidiana, intenta que el ejercicio lo sea también.
Agenda tu sesión de ejercicio una noche antes para que sepas exactamente en qué momento del día y dónde lo vas a realizar. De esta forma poco a poco el ejercicio será parte de tu rutina y nunca dejarás de hacerlo.

5. Organiza planes diferentes que incluyan algo de ejercicio.

Muchos grupos de amigos acostumbran juntarse a comer, cenar, tomar o ver tele... ¡Cambia esto! Invítalos a planes diferentes como subir el Nevado (o alguna otra montaña), andar en bici en Reforma los domingos o a inscribirse a algún torneo de fútbol en un club que les quede cerca. De esta forma se divertirán mucho y serán más saludables.

Espero que estos tips les sirvan para poco a poco convertirse en personas más sanas y deportistas.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿Carne = cáncer?



Hace una semanas se publicó una noticia que alarmó a muchos. El informe de la OMS sobre la asociación del consumo de carne roja y el cáncer. Si te enteraste de esta noticia, seguramente tienes muchas preguntas ¿comer carne roja produce el mismo riesgo de tener cáncer que fumar? ¿Todas las carnes tienen el mismo efecto? ¿Las salchichas y el jamón también?
En este post me dedicaré a aclarar dudas acerca de este informe.

¿Comer carne siempre produce cáncer?

En primer lugar es importante aclarar que el consumo de carne procesada se ha relacionado solamente con el cáncer colorrectal, no con todos los tipos de cáncer.

No. Es importante saber que los agentes cancerígenos, de acuerdo a la evidencia científica, se clasifican en 5 grupos:

- Grupo 1: Carcinógeno para el ser humano. Esto significa que existen suficientes pruebas que confirman que un agente puede causar cáncer en humanos.

-Grupo 2A: Existen suficientes pruebas de que puede causar cáncer en humanos pero las pruebas no son concluyentes.

-Grupo 2B: Existen algunas pruebas de que puede causar cáncer en humanos pero no son nada concluyentes.

-Grupo 3: Actualmente no existen pruebas de que causen cáncer en humanos.

-Grupo 4: Existen pruebas suficientes que dicen que no causa cáncer en humanos.

Ahora bien, habiendo aclarado eso contestaré algunas de las preguntas más importantes que se han hecho al respecto de este tema:

1. ¿Cuál es la diferencia entre carne roja y carne procesada?

La carne roja es la que proviene del músculo de los mamíferos como la res, el cerdo y la ternera. El pollo no se considera carne roja porque viene de un ave, no de un mamífero.

Las carnes procesadas son las que transforman con diferentes procesos como curados, fermentación, ahumados o salazón para mejorar el sabor y para preservar el alimento. Algunos ejemplos son las salchichas, el jamón y todos los embutidos.

2. ¿Qué dice el estudio de la OMS?

Este estudio considera que la carne procesada es carcinogénica para humanos, es decir, incluye a la carne procesada dentro del grupo 1 de los agentes carcinogénicos, junto con otras 107 sustancias, incluido el tabaco.

Este estudio considera que la carne roja es probablemente carcinogénica para humanos. La evidencia no es tan fuerte como para la carne procesada.

3. ¿Cual es el riesgo de desarrollar cáncer si consumo carnes procesadas? 

El riesgo en sí no es muy grande pero aumenta con la cantidad de carne consumida.

Ahora bien, es importantísimo recordar que el cáncer es una enfermedad MULTIFACTORIAL por lo tanto intervienen varios factores: genéticos, ambientales y de estilo de vida. No es el mismo riesgo el que tiene una persona con sobrepeso, que fuma todos los días, ingiere grandes cantidades de alcohol, casi no consume frutas y verduras y consume carnes procesadas en enormes cantidades que el que tiene otra persona con peso saludable, que hace ejercicio, que no fuma ni toma alcohol en exceso y que consume carne procesada de vez en cuando en cantidades moderadas acompañada de ensalada.

4. ¿Debemos dejar de comer carne?

No. La carne roja contiene nutrimentos esenciales como el hierro y puede perfectamente formar parte de una alimentación saludable.

5. ¿Las hamburguesas y el tabaco son igual de malos? 

No. Que la carne procesada y el tabaco estén en el mismo grupo no quiere decir que sean igual de malos (el tabaco aumenta mucho más el riesgo de cáncer) sino que en ambos casos se ha probado la relación entre su consumo y el mayor riesgo de cáncer.

6. ¿Qué cantidad de carne procesada y carne roja podemos consumir? 

Carnes procesadas: Lo equivalente a 20g al día. Esto equivale a 1/3 de salchicha o 1 rebanada de jamón.

Carne roja: Consumirla entre 1 y 2 veces por semana y en porciones pequeñas. Aproximadamente 120g.

Como conclusión podríamos decir que lo más importante es tener una dieta correcta y un estilo de vida saludable y no satanizar a un solo alimento.

Referencias:

- OMS. El centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer evalúa el consumo de la carne roja y de la carne procesada. Octubre 2015.

viernes, 16 de octubre de 2015

8 cosas que la gente fit hace diferente



¿Conoces a alguien "naturalmente fit"? Probablemente si... La gente naturalmente fit son aquellas personas que parecen estar listos para correr un maratón, hacer un triatlón o hacer una posición de yoga súper complicada en cualquier momento.

Si conoces a alguien así (y tu no formas parte de ese equipo) seguro los envidias y te preguntas cómo le hacen para ser así ¿o no?
A continuación les explicaré un poco acerca de 8 hábitos que la gente naturalmente fit y sana practica de tal forma que puedas adoptarlos y convertirte en una persona más sana tu también.

1. La gente fit y sana considera que moverse es obligatorio

La gente fit entiende que moverse es esencial. Saben que aunque a corto plazo un entrenamiento puede ser pesado e incómodo, a largo plazo los resultados serán mucho más satisfactorios.

2. La gente fit agenda sus entrenamientos

La gente fit no le deja el ejercicio a la suerte. Saben que no va a aparecer de la nada un espacio de 3 horas en su agenda en donde como por arte de magia podrán ir al gimnasio, salir a correr o jugar un partido de tenis ¿por qué? porque la gente fit también trabaja, estudia y tiene muchos pendientes, por lo tanto saben que tienen que agendar sus entrenamientos de la misma manera que se dan el tiempo para ir al cine, ver una serie en Netflix o perder el tiempo en facebook.

Recuerden que la organización es una parte clave en un estilo de vida saludable, si no nos organizamos para planear nuestra alimentación, nuestros menús saludables y no nos damos el espacio para programar nuestro ejercicio, nunca lo vamos a hacer.

3. La gente fit es disciplinada

La gente fit se siente orgullosa de ser disciplinada. Ellos entienden que un cuerpo sano no se crea de un día para otro y saben que su esfuerzo y disciplina se van a ver reflejados en un largo plazo.

Recuerden que un hábito se forma después de mucho tiempo de practicar algo continuamente por lo que les recomiendo empezar con rutinas simples que los ayuden a adquirir nuevos hábitos.

Tip: Si quieres levantarte a hacer ejercicio en la mañana, prepara tu ropa y tu maleta una noche antes, de esta forma tendrás todo listo y no perderás tiempo al día siguiente. Igualmente, al despertarte y ver tu ropa preparada te motivarás para pararte y salir a hacer ejercicio. Seguramente al principio te dará sueño y te costará trabajo, pero la rutina lo convertirá en hábito y vas a ver que después ya no te será tan complicado.

4. La gente fit es comprometida

La gente fit no se asusta si al empezar un nuevo deporte o una nueva rutina no son "expertos" o hasta son "malos" en ese nuevo deporte. Ellos se comprometen y siguen entrenando hasta lograr buenos resultados. He conocido gente motivada por hacer triatlones que no sabían nadar y que desde niños no se subían a una bicicleta, pero se comprometieron, aprendieron a nadar, compraron una nueva bicicleta y hoy en día han hecho muchos triatlones y hasta ironmans!! Obviamente ya forman parte de ese grupo de personas "naturalmente fit".

5. La gente fit no necesita presumir

La gente fit no busca premios ni trofeos. Tampoco presumen sobre cuánto peso han perdido, las calorías que consumen o cuántos burpees pueden hacer. Ellos no les predican a sus amigos sobre su deporte ni los intentan obligar a ser como ellos. Lo que los caracteriza es su salud, su energía, buena vibra y su felicidad al saber lo gratificante que es cumplir sus metas deportivas.

6. La gente fit se levanta al amanecer

La gente fit generalmente se levanta temprano para hacer ejercicio. De esta forma empiezan bien el día, se llenan de energía, desayunan bien y se mantienen saludables a lo largo de todo el día.

7. La gente fit ama comer

La gente fit no hace dietas sino que disfruta comer. Ellos naturalmente buscan alimentos saludables, frescos, orgánicos y sin químicos o aditivos. Buscan alimentos que los nutran, satisfagan y llenen de energía. No utilizan la comida como medio para combatir el estrés, la depresión o la tristeza. Al contrario, ellos usan el ejercicio para sentirse bien.

8. La gente fit duerme

La gente fit se duerme temprano, descansa bien y se levanta temprano a hacer ejercicio y empezar bien el día.
La falta de sueño afecta el metabolismo, el estado de ánimo y las habilidades para pensar.
La gente fit libera su estrés a través del ejercicio por lo tanto se cansan físicamente, se relajan y duermen mejor que alguien que sólo se cansa mentalmente (trabajando o estudiando).


Espero que esto les sirva como consejo para volverse cada vez más fit y saludables!!!

martes, 8 de septiembre de 2015

¿Cómo puedo "controlar" mi diabetes?



Si eres una persona que vive con diabetes o eres familiar o amigo cercano de alguien que viva con diabetes, seguro has escuchado en varias ocasiones el término "controlar la diabetes", pero ¿qué significa esto? ¿cómo podemos "controlar la diabetes"?

No podemos controlar la diabetes tal cual, es decir, nadie decide tener diabetes y a la fecha, no existe cura por lo tanto no podemos controlar cuándo se presenta ni cuándo se va.

Es importante saber que la diabetes en si no es la que causa complicaciones, lo que ocasiona complicaciones es la hiperglucemia crónica, es decir, tener la glucosa sanguínea elevada durante mucho tiempo.

Controlar la diabetes significa aprender a mantener dentro de valores normales la glucosa sanguínea para evitar hiperglucemia crónica y complicaciones a corto y a largo plazo.

¿Cuáles son los valores normales de glucosa en sangre?

Para alguien sin diabetes:
En ayunas: entre 70 y 99 mg/dL
2 horas después de comer: menos de 140 mg/dL

Para alguien que vive con diabetes:
En ayunas: entre 70 y 130 mg/dL
2 horas después de comer: menos de 180 mg/dL
*Referencia:  Asociación Americana de Diabetes

¿Cómo puedo saber si estoy alcanzando y manteniendo los niveles de glucosa en el rango óptimo?

Realizando un automonitoreo, es decir, midiendo tu glucosa con tu monitor de glucosa en ayunas, 2 horas después de comer, antes y después del ejercicio y/o antes de dormir, y registrando los resultados en una libreta o bitácora.
Al realizar un automonitoreo obtenemos información necesaria para hacer ajustes a la dieta, al ejercicio o al tratamiento farmacológico para que se mantengan dentro de rango los niveles de glucosa sanguínea.

¿Hay algo más que deba hacer para controlar mi glucosa sanguínea? 

Además de mantener los niveles de glucosa sanguínea dentro de rangos normales y llevar a cabo un adecuado automonitoreo, es importante realizarse algunos exámenes para descartar complicaciones y verificar que todo vaya bien.

Los exámenes son:

1. Hemoglobina glucosilada: Este examen mide cómo ha estado la glucosa sanguínea en los últimos 3 meses. La recomendación es realizarlo cada 3 a 6 meses y el objetivo es que el resultado sea menor a 7%, esto refleja un adecuado control glucémico.

2. Biometría hemática: 1 vez al año

3. Examen general de orina: cada 3 meses

4. Examen de fondo de ojo: Se realiza con el oftalmólogo 1 vez al año para confirmar que no haya complicaciones microvasculares en el ojo, complicación común cuando no hay un adecuado control glucémico.

5. Prueba de función renal: Se realiza para verificar que los riñones estén funcionando adecuadamente y que no haya daño vascular por descontrol glucémico. Se recomienda realizarla una vez al año.

6. Visitar al odontólogo: Se recomienda hacerlo cada 6 meses.

7. Monitorear el colesterol y los triglicéridos: si han salido dentro de rangos normales en ocasiones pasadas, realizar el estudio 1 vez al año, si han salido anormales realizarlo cada 3 o 6 meses.

8. Monitorear la presión arterial: Se recomienda hacerlo en cada consulta, ésta debe ser menor de 120/80.

9. Revisar tus pies en casa y en cada consulta con el médico especialista o educador en diabetes.

10. Consultas de nutrición: Por lo menos cada 3 meses para verificar que tus hábitos alimenticios sean adecuados y que tu peso esté en un rango sano. Recuerda que mantener un peso saludable es fundamental en el tratamiento y control de la diabetes.

Es importante que junto con tu equipo de salud: médico general, endocrinólogo, nutriólogo y educador en diabetes, establezcan metas para mantener un control glucémico óptimo y prevenir complicaciones a corto y a largo plazo.

Si te interesa saber más sobre este tema o quieres recibir educación en diabetes, escríbeme.

Referencia:

Estándares para el cuidado de la Diabetes 2015 de la Asociación Americana de Diabetes (ADA)